27.1.10
Acorralada en sus delirios viviendo fantasías paradójicas, marcada por una realidad social, está ella encerrada en su reino, contemplando el trono, inclinándose ante él. Desperdicia lo que tiene porque su cabeza se lo dicta, no cree en los demás, solo en su mentiroso reflejo. Esas personas que deberían cuidarla solo la lastiman con falta de sentido común.
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